27 agosto, 2007

Un sermoncillo breve sobre el llamado de Dios

Hola: Recordando mi paso por el IBV, encontré este sermón. Espero les sea de utilidad para sus reuniones juveniles.



Texto: Lucas 9.23-27
(Nueva Versión Internacional)
23 Dirigiéndose a todos, declaró:
—Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz cada día y me siga.24 Porque el que quiera salvar su *vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la salvará.25 ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se destruye a sí mismo?26 Si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras, el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en su gloria y en la gloria del Padre y de los santos ángeles.27 Además, les aseguro que algunos de los aquí presentes no sufrirán la muerte sin antes haber visto el reino de Dios
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Introducción
Imagina que el mismísimo Presidente de la República llega a tu casa para ofrecerte un trabajo importante ¿qué harías? ¿Cómo responderías a la invitación? ¡Si!, ¿No? Da para pensar...

Hace casi dos mil años que Jesucristo, el Rey de reyes, la máxima autoridad de todo el universo realizó una amplia invitación mientras estuvo en la tierra: “Si alguien quiere ser mi discípulo...”; sin duda que muchos respondieron a su llamado inmediatamente, algunos no quisieron asumir un compromiso mayor; otros sencillamente lo ignoraron. Sin embargo la invitación hecha por el Maestro perdura a través de los siglos, y hoy quizá con más fuerza que nunca, resuenan sus palabras en nosotros. Pero el mismo Jesús nos aclara que, cualquiera sea la respuesta a su llamado, las consecuencias serán eternas. De todos modos, él no trata de presionar a nadie ya que nombra una serie de características que debe asumir todo postulante, bueno, también hay una gran recompensa. Veamos.



1. Si alguien quiere ser mi discípulo

1.1 ¡Qué muera yo! Resulta difícil hoy en día hablar de negarse a sí mismo, cuando somos bombardeados por cielo mar y tierra con publicidad, música, literatura, series de televisión, cargadas de hedonismo y egocentrismo donde la autosatisfacción es el ingrediente principal. Y lamentablemente basta un simple auto examen para darnos cuenta que hemos caído en las garras de este sistema; ya sea con nuestro comportamiento, forma de vestir, consumir, etc. Pero ¡Alto! Esto no significa que para ser discípulos tendremos que vivir como las “hermanitas de la caridad" (bueno, hay casos y casos) El negarse a sí mismo es sacar el yo del primer lugar ¿cómo? Reconociendo que la gran mayoría de nosotros padece el “síndrome de la ovejita regalona” (ayúdameee, bendícemeee), y dejando que Cristo tenga el lugar que merece en nuestra vida. Si realmente es nuestro Señor, el primer lugar le pertenece. No es fácil, pero el Espíritu Santo está dispuesto a ayudarnos si lo pedimos. (Lucas 11.13)



1.2 Más que un crucifijo: me gustan los crucifijos, sobre todo los de oro. Encuentro que lucen muy bonitos, pero usarlos no tiene nada que ver con “tomar la cruz”. En tiempos de Jesús, la cruz era un símbolo de muerte, es más, para los judíos era señal de maldición (Gálatas 3.13), ahora bien, tomar la cruz para nuestro Señor significó obediencia hasta la muerte (Filipenses 2.8) soportando toda clase de padecimientos por amor a nosotros. Suena raro hablar de sufrimientos, cuando hoy se habla e incluso se predica lo opuesto. Pareciera que el lema fuera “Pare de sufrir” (P.D.G.) Estos hermanos tiene muy buenas intenciones, pero creo que no han leído la Palabra (Job, por dar un ejemplo), Pablo les dijo a sus hermanos que era necesario pasar por muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios (Hechos 14.22) ¿Estamos dispuestos a sufrir por Cristo? ; ¿Soportamos las burlas o el menosprecio de los demás? ¿O soltamos la cruz ante la menor adversidad? Alguien dijo: “el sufrimiento es el pan de Dios que comparte con el hombre”. Tenía razón. Jesús dijo: “en el mundo tendréis aflicción... pero confiad yo he vencido al mundo”, ¡qué promesa más alentadora! Y aquí va otra: Apocalipsis 21.4. (Búscala en tu Biblia, y P.D.G.)



1.3 Sígueme: la idea de seguirle nos habla de ir detrás, de dejarse guiar por el Maestro, no tratar de guiarlo nosotros a él. Imagina que tu le dices al Señor: “Jesús, sígueme y yo te mostraré el camino” ridículo ¿verdad? Sin embargo suele suceder con aquellos que pretenden llevar el cristianismo a “su manera”. La palabra “sígueme” nos habla de algo constante, permanente; aun cuando vengan tiempos difíciles, Jesús nos dice: No temas, sólo sígueme.



2. ¿Morir para vivir?

“Kamikaze, my death is gain” dicen los versos de “jesus freak” (fanático de Jesús) uno de los temas más populares del grupo DC talk. Ellos dicen: “kamikaze, mi muerte es ganancia” (haciendo clara alusión a los pilotos suicidas japoneses de la segunda guerra mundial), pero con un trasfondo bíblico (Filipenses 1.21.) Suena bastante paradójico: ¡Morir para vivir! (Por si no te has dado cuenta Dios es especialista en paradojas; no me preguntes por qué) pero la lógica de Dios no es la nuestra. Si queremos salvar nuestra vida, aunque le pongamos todo el empeño posible, no lo lograremos, porque la salvación no viene por esfuerzo humano, es Dios mismo quien la da (Efesios 2.8,9), sin embargo Jesús nos garantiza vida eterna si creemos en él y le servimos. Como dato extra te digo que la palabra griega para “testigo” es la misma que se ocupa para “mártir”. ¿Cómo te suena Hechos 1.8, cambiando “testigo” por “mártir”? ... (ups!). ¿Estamos dispuestos a servir a Cristo aunque nos cueste la vida?...

Es triste pensar que hay millones de personas que tratan por sus propios medios de alcanzar lo más que pueden en esta vida, y al parecer lo logran: están en la cúspide de la fama, dinero, posición social. Pero ¿qué tienen dentro de sí? Amargura, soledad. ¿Sabías que Elvis Presley fue criado en la Asamblea de Dios, asistía a la Escuela Dominical y además le cantaba al Señor? Ganó el mundo entero pero se destruyó a sí mismo (Lucas 9.25)



3. ...¡Es que me da vergüenza!

Cierta vez oí el “testimonio” de un hermano que decía: “Hermanos, doy gracias a Dios porque llevo cinco años trabajando en la empresa x, y nadie se ha enterado que soy cristiano” (casi me morí), esto es una realidad que se repite con suma frecuencia entre los cristianos de hoy en día. “Es que tu no sabes como son mis compañeros, Gonzalo”, claro, si saben que eres cristiano y tu testimonio no te acompaña, ten por seguro que te avergonzarán y te sentirás avergonzado ¿por qué? Porque con tus acciones le gritaste a todo el mundo que no practicabas lo que creías. Es tiempo de cambiar esto, es hora de honrar con nuestra vida a Aquél que lo dio todo por ti y por mí. De lo contrario él se avergonzará de nosotros. (Qué terrible; Lucas 9.26)




4. ¡Hey, no moriré!

El verso 27 de Lucas cap. 9 pareciera decirnos que hay entre nosotros abuelitos de casi dos mil años. Te aseguro que hubo varios que lo entendieron así (Juan 21.23), pero Jesús esta diciendo que algunos no morirían hasta haber visto el reino de Dios. Ahora bien el reino de Dios vino con Jesucristo, él dijo: “el reino de Dios se ha acercado” (Marcos 1.15), nosotros: “vimos su gloria” (Juan 1.14); así que ya podemos morir (no eternamente, claro) pero además entendemos que el reino de Dios vendrá con poder: “venga tu reino” (Mateo 6.10) decimos al orar el Padrenuestro. ¿Qué tal si somos la última generación y no morimos? Sería fantástico, pero sólo Dios lo sabe. Así que ¡ánimo! Porque pase lo que pase, ¡tenemos vida por delante!



Conclusión
Negarse a sí mismo, tomar la cruz, seguirle; no se trata de cualquier cosa. Esto implica un compromiso integral de nuestra parte (cuerpo, mente, espíritu, fuerzas); una batalla abierta contra el sistema (Una generación adúltera y pecadora. Marcos 8.38); la pregunta es ¿Realmente quiero ser un discípulo?. Reconozco que es mucho más fácil ser parte de la multitud, (léase “calentador de banca”, “del montón”, “cristianos a su manera” y otras especies) ¡claro!, “Si vivimos en mundo light, nuestro compromiso debe ser light.” ¡No y mil veces no! Esta no puede ser nuestra respuesta al llamado que el Maestro realiza; Él no necesitó de multitudes de “cristianos a su manera”; le bastó con un grupo de doce fanáticos (“jesus freak”: comprometidos hasta la muerte) que aceptando el desafío lo dejaron todo por ser parte de esta tremenda empresa llamada reino de Dios. Y tú ¿quieres ser un discípulo? (¡Yo si quiero!) Te animo a definirte ya. No queda mucho tiempo... Él viene pronto. Nos vemos.

Gonzalo Ramírez Lepeley
IBV 1999.

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