26 diciembre, 2007

Navidad, ..... 6ª parte. Perdedor?

Perdedor.

Escribir esta palabra no es fácil. Estamos hablando de Dios mismo. Es una palabra fuerte, que generalmente se aplica a equipos de fútbol (azules o cruzados, je je) o a víctimas de injusticias.

Sin embargo, cuando leo los relatos bíblicos de la navidad, es inevitable no sacar la conclusión que, aunque el mundo se incline ante el rico y el poderoso, DIOS PREFIERE A LOS PERDEDORES. "Quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos". Dijo María, en su canto el Magnificat.

Pensar en la naturaleza "perdedora" de la encarnación, sería más fácil si la escribiésemos en términos actuales. Acá vamos:

Una madre soltera, sin hogar, se vio obligada a buscar techo cuando se encontraba de viaje para ir a pagar los fuertes impuestos de un régimen imperialista. Vivía en un país que se estaba recuperando de violentas guerras civiles y que seguía sufriendo turbulencias ; situación parecida a la de las modernas Bosnia, Ruanda o Somalia. Como la mitad de las madres que dan a luz en la actualidad, tuvo a su hijo en el límite occidental de Asia, la parte del mundo que resultaría menos receptiva con ese hijo. El niño vivió como refugiado en África, el continente donde todavía se encuentran la mayor parte de los refugiados del mundo.

A veces me he preguntado qué pensó María acerca de su cántico Magnificat durante los terribles años en Egipto. Para un judío, Egipto era un recuerdo muy fuerte de un Dios poderoso que había derrotado al ejército del faraón y liberado a su pueblo; pero ahora, María había huído a ese lugar, desesperada, extranjera en un país extranjero, para ocultarse de su propio gobierno. ¿Podría este pequeñín, perseguido, desamparado, fugitivo, llenar las tremendas espectativas de su pueblo?

Incluso el idioma de la familia le recordaba su condición de perdedor: Jesús hablaba arameo, una lengua comercial muy parecida al árabe, otro "recuerdo" de la sujeción de los judíos a imperios extranjeros. Y peor aún, los galileos lo hablaban pésimo, tanto así que se reconocía a un galileo por su acento.

Algunos astrólogos extranjeros (quizás de la actual zona de Iraq) fueron a visitar a Jesús, pero los judíos de la época los consideraban "impuros". Naturalmente, como todos los dignatarios, se habían reportado primero al rey que gobernaba Jerusalén, quién no sabía nada del niño de Belén. Después de ver al niño y darse cuenta quién era, estos visitantes cometieron un acto de "desobediencia civil": Engañaron a Herodes y regresaron a su país por otro camino para proteger al niño. Se habían puesto del lado de Jesús, en contra del poderoso.

En su período de crecimiento, la sensibilidad de Jesús se vio sobre todo afectada por los pobres, los desamparados, los oprimidos; en otras palabras: LOS PERDEDORES. En la actualidad los teólogos debaten si es adecuada la frase: "opción preferencial de Dios por los pobres" para describir la preocupación de Dios por los perdedores. Como Él mismo escogió las circunstancias, el tiempo y el lugar donde nacer en este planeta terrícola (Sin poder o riqueza, sin derechos, sin justicia) sus "opciones preferenciales" creo que hablan por sí mismas.

Continúa.

Gonzalo